¿Cuántas veces por semana es “normal” tener relaciones?

Tener RelacionesPara algunas parejas el promedio de encuentros es de tres veces por semana, otras se sienten satisfechas con tener relaciones tres veces al mes y también existen quienes no pueden dejar de hacer el amor al menos una vez al día. ¿Cuál es la frecuencia ideal?

“No existe una frecuencia para tener relaciones que pueda calificarse desde la ciencia como normal o anormal –afirma el sexólogo Oscar Yavícolli–. Pero desde el punto de vista cultural, por siglos, lo normal ha sido lo establecido, lo habitual, la norma, el patrón de conducta”.

El resto del reino animal, en cambio, no precisa hacerse preguntas sobre su sexualidad. Para ellos sí existe una pauta clara de frecuencia para tener relaciones, ya que los mamíferos, por ejemplo, tienen un breve período de estro, que dura apenas unos días, y fuera de dicho lapso los machos que intentan acercarse a una hembra son rechazados. Lo normal suele ser una frecuencia de algunos pocos días al año. Es una sexualidad exclusivamente centrada en el éxito reproductivo.

La hembra humana, en cambio, no tiene estro. Esto quiere decir que está siempre dispuesta a unirse sexualmente. Y esto es así porque en la sexualidad humana interviene la corteza cerebral y por eso, aunque el amor se haga con el cuerpo, es la mente la que dice quiero menos o quiero más.

¿Es bueno compararse con los demás?

Saber cuántas veces por semana, por mes o por buscan tener relaciones los demás no resulta tan sencillo como puede parecer a simple vista. ¿Por qué? Pues porque, según las estadísticas, muchos de nosotros tendemos a ocultar parte de la verdad o directamente a disfrazar por completo lo que nos sucede en la alcoba.

Las mujeres eluden confesar sobre la frecuencia de sus encuentros sexuales porque temen ser juzgadas por los demás. ¿Qué imagen temen dar? Pues algunas temen revelar que tienen relaciones en forma esporádica porque creen que eso es sinónimo de ser poco atractivas, poco deseables para sus parejas. También están las que directamente eluden el tema, las que tienen vergüenza de ser catalogadas como “demasiado calientes”, las que exageran y las que se ofenden cuando les hacen preguntas sobre su sexualidad.

Los hombres también callan, o exageran la realidad, pues han sido educados en la cultura del rendimiento sexual, según la cual un alto número de encuentros sexuales promedio es sinónimo de buena sexualidad.

En síntesis, compararse con los demás sólo lleva a frustraciones, en primer lugar porque no podemos saber cuál es la verdad del otro, y en segundo lugar porque lo que es bueno para el prójimo puede no serlo para mí.

Deseo sexual hipoactivo

Existe un trastorno sexual importante de citar cuando hablamos de frecuencia que se llama deseo sexual hipoactivo. Este trastorno no mide la frecuencia de tener relaciones sexuales sino la calidad de las mismas. Las características del mismo son:

1- Disminución o ausencia de fantasías. Persistente falta de deseo sexual.

2- El transtorno provoca malestar acusado o dificultades en la relación de pareja.

3- No se explica por la presencia de otro trastorno, excepto si existe una disfunción sexual paralela que lo esté generando o potenciando.

Por lo tanto, en el caso de esta disfunción, puede haber o no un número “aceptable” de encuentros sexuales, pero el problema real es la falta de deseo para tener relaciones.

El deseo también es cuestión de horarios

Aunque parezca extraño, algunos desencuentros íntimos en muchas parejas se deben al desencuentro entre el “reloj sexual” y la organización de la vida cotidiana, ya que la naturaleza determina que estamos mejor preparados para el sexo por la mañana pero… es justo el momento en el que hay que ir a trabajar o llevar a los chicos al colegio. Los endocrinólogos explican que los varones son más potentes de madrugada, ya que la tasa de hormonas masculinas se activa durante el sueño y alcanza su punto máximo entre las 6 y las 8 de la mañana. También a esa hora la pulsión sexual femenina se encuentra en todo su esplendor, ya que al final de la noche el cerebro de la mujer segrega substancias neuro-excitantes que activan el centro cerebral vinculado con el placer. Sin embargo, aunque la naturaleza nos haya hecho de este modo, las encuestas revelan que la mayoría de los hombres y las mujeres en edad adulta prefieren hacer el amor por la noche. ¿Será que estamos tan influidos por la cultura que ya no nos conectamos con nuestros ritmos naturales? Tal vez sí y entonces, si usted añora más y mejor sexo, no estaría de más probar tener relaciones por la mañana, aunque sea de vez en cuando, y ver si el experimento resulta.

No importa la cantidad sino la calidad

“Lo fundamental es que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo en la frecuencia y duración de sus encuentros íntimos –agrega Yavícolli–. Pues si en una pareja él quiere hacer el amor todos los días y por la mañana, pero ella prefiere algo espontáneo, en cualquier momento del día, después de un prólogo no genitalizado …¿puede decirse que están en armonía aunque hagan el amor día por medio?. Tal vez una pareja que desee tener relaciones un par de veces al mes, pero en un clima cálido y excitante, sea más saludable que la anterior, aunque parezca salirse de la norma”.

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